Ingredientes (para 2 personas)
- ½ conejo troceado
- 2 dientes de ajo
- 1 hoja de laurel
- C.s. perejil
- 1 ½ cebolla
- 1 lata de cerveza
- C.s. salsa de tomate frito
- 1 cucharada sopera de harina
- 30 ml vino blanco
- 30 ml brandy
- Sal, pimienta negra, aceite de oliva
Elaboración
- Limpiar el conejo troceado bajo el chorro de agua fría y secar con papel absorbente.
- En un mortero machacar un diente de ajo con unas hojas de perejil, añadir el vino blanco y verter encima del conejo repartiéndolo uniformemente.
- Dejar marinar durante 30 minutos.
- Pasado ese tiempo sellar el conejo en una cazuela o sartén antiadherente con aceite bien caliente hasta que esté dorado por todas sus caras. Retirar del fuego y reservar.
- En esa misma cazuela añadir más aceite y sofreír la cebolla cortada en brunoise y el diente de ajo restante finamente picado.
- Sazonar con sal y dejar a fuego bajo hasta que la cebolla esté tierna pero transparente.
- Incorporar el brandy y subir el fuego para que se evapore el alcohol y reduzca el líquido.
- Agregar la harina, bajar el fuego y rehogar un minuto aproximadamente para que no sepa a crudo.
- Añadir la salsa de tomate y mezclar.
- Incorporar la cerveza (reservando una parte) y colocar de nuevo en la cazuela los trozos de conejo salpimentados.
- Cuando empiece a hervir bajar el fuego, tapar y cocer a fuego lento unos 20-25 minutos.
- Retirar el conejo de la salsa y pasarla por un pasapurés y por un colador chino si fuera necesario.
- Salpimentar la salsa y colocarla de nuevo en la cazuela. Añadir el conejo reservado y dar un hervor al guiso ¡PARA MOJAR PAN!
* Se puede sustituir el conejo por pollo.
* Si la salsa queda demasiado líquida se puede espesar con almidón de maíz disuelto en agua.